Opinión De Mario Benedicto Parra: Nuestro turno: votar a conciencia – Estamos a 12 días de las elecciones y una vez más el pueblo elevará su voz a través del voto. Y una vez más, será una decisión difícil sobre todo en momentos de poca madurez política en que abundan traiciones, deshonestidad, mentiras, indecencia y malas costumbres. No creo que nos ayude improvisar al momento de elegir ni tampoco apostar a cara o sello. Como siempre, el presente y el futuro de todos, está en nosotros.
Una vez más los políticos hablan de imposibles, prometen milagros, se presentan como los únicos capacitados para solucionar los problemas que nos agobian y señalan a los gobernantes de turno como sus únicos responsables.
Una vez más nos tratan como si fuéramos un pueblo de ovejas a las que les señalan dónde está el pasto más fresco y cuáles son los únicos pastorcitos que los conducirán hacia él. Pero eso es lo que tenemos. No hay forma de cambiarlo de un día para otro, se necesita un verdadero cambio de costumbre y de concepto que signifique el valor de la democracia. No de la democracia usurpada y manoseada que ha convertido a Colombia en más de 200 años en una cloaca de podredumbre politiquera, mal llamada política.
Los que sumamos experiencia venimos comprobando hace muchos años que nunca encontramos el pasto fresco y que los pastorcitos a la hora de conducirnos, improvisan, arreglando a su antojo aquellos derroteros prometidos. Con excepción de muy pocos, ellos representan lo mismo de siempre. Están acostumbrados a manipular el poder a su gusto, manipulan al elector como mercancía desechable, solo lo necesitan en épocas electorales, después como un vaso desechable, lo tiran a la basura.
¿Entonces qué hacemos? Salgamos a votar, hagamos uso de nuestro deber y derecho constitucional de elegir. Cada uno de nosotros pondrá un voto como máxima expresión. No se deje manipular, si tratan de hacerlo, no lo permita. Sea decidido y participe, es su futuro no el de ellos. Si lo hacemos en blanco, dejamos el lugar para el que no nos gusta y si no votamos, igual. No queda más opción que prestar atención, recordar a los mentirosos, escuchar entre líneas sus discursos y exigir que nos muestren claramente cuáles son sus proyectos. Que no sólo los mencionen, sino que expliquen cómo piensan lograrlos. Si sólo hablan mal de sus opositores, no sirve. Si nos quieren convencer de las maravillas que lograrán como por arte de magia, tampoco. Si tratan de explicar lo inexplicable, tampoco. Debemos crecer en democracia.
Recordemos que está en juego la democracia, la dignidad; abra los ojos y la mente, sacúdase de la modorra para pensar y decidir. Aproveche y demuéstreles a los corruptos que usted como ciudadano es el que manda. Y cuidar que no nos hagan trampa. Caminaremos entonces de la mano de los pastorcitos que elijamos, exigiéndoles el rumbo prometido. ¡Hasta pronto!