Opinión De Mario Benedicto Parra: Pensar y decir –Desde que el ser humano empezó a comunicarse, siempre se ha intentado poder controlar las manifestaciones de los contrarios. Siempre se tuvo, y se tiene, demasiado desasosiego ante lo que otros pueden decir, sin reparar que le puede llevar emparejado algún peligro no es otra cosa que el pensamiento. En épocas de censura los llamados a ejercerla solo están pendientes de lo que se escribe y en lo que pudiera decirse a través de los distintos medios de comunicación sin darse cuenta que el verdadero riesgo estriba en la íntima reflexión. Los humanos, debido a las férreas censuras, siempre se han esforzado en capear la agobiante represión para terminar diciendo lo que querían decir, agudizando el ingenio de forma magistral. Si difícil es poner puertas al campo, lo es tanto el intentar coartar el ejercicio de la libertad. Solo es cuestión de atemperar modos y formas.
Todo puede decirse, y, al decirlo, se ve uno como ejerciente satisfecho de la libertad. La verdadera libertad. Tendremos que convenir que de poco vale aquello que pensamos si a la hora de poder trasmitirlo, enmudecemos, bien sea por timidez, bien sea por cobardía. Pero como todo en la vida, la libertad de expresión debe gozar de un punto medio en su ejercicio. Hay que huir de los reconcentrados, de los que dicen: si yo hablara…, no hablo por no ofender… En el punto medio la virtud.
Lo que de verdad puede hacer mucho daño es el pensamiento, y un pensamiento al que no se le da salida, muchísimo más. El que se guarda sus reflexiones mentales está construyendo, sin saberlo, una especie de explosivo que si alguna vez llega a deflagrar lo más seguro es que cause, sin ruido, daños de difícil evaluación.
Se me dirá: ¿entonces que es lo que puede o no decirse? Estarán conmigo que la respuesta es todo menos fácil. Creo que todo puede ser dicho, siempre que se haga con la responsabilidad y de manera honrada y clara. Pero, ojo, no sea que por ser francos caigamos en la mala educación. ¿Se hacen cargo de lo que ocurriría si a todos nos diera por echar por la boca todo aquello que pasara por nuestra mente? No hay duda que la guerra estaría asegurada. Por otra parte, deberíamos abandonar, por ser despreciables, los cuchicheos, las murmuraciones, las comidillas, las patrañas y el susurro falaz. Con buena educación seguro que se sale airoso ante cualquier encrucijada.
Estas breves divagaciones pueden valer para los intensos días de campañas políticas que se avecinan.
CODA: Buena noticia para los productores de café porque en adelante podrán exportar café a los países árabes bajo la certificación “Halal” sin intermediación de la Federación Nacional de Cafeteros, gremio que ha llevado a la ruina al campesinado cafetero. Mientras el gerente de la Federación, Germán Bahamón, devenga entre salario, gastos de representación y otras gabelas cerca de 100 millones de pesos mensuales, el campesinado no alcanza a recibir los 10 millones anualmente.
Ahora El campesinado y sus cooperativas comerciarán “directamente” con el mundo árabe su producción de café y cacao.
¡Hasta pronto!