Opinión De Mario Benedicto Parra: ¿Por qué en política se habla de Derecha e Izquierda? – En el reciente proceso electoral de Estados Unidos se emplearon por parte de Trump y de muchos Republicanos palabras como izquierda, socialismo, castrochavismo para engañar y manipular tal como se ha evidenciado y lo seguirá demostrado el tiempo.
Hace un tiempo me preguntaba por el origen de las denominaciones políticas “DERECHA” e “IZQUIERDA” sin animarme a profundizar debido tal vez a mi posición política fuera de las izquierdas y derechas. Pero, ahora que se engaña y manipula con términos de socialista, castrochavista o cualquier otra amenaza quimérica, de un lado, y fascista, retardatario, racista, homofóbico, xenófobo, mendaz, del otro lado, me animo a compartir estos interrogantes personales: ¿Quién definió en política lo que es “izquierda” o “derecha”? ¿Quién y cuándo rotularon a los socialistas como de izquierda y a los capitalistas como de derecha? ¿Eligieron los socialistas y capitalistas llamarse de izquierda o derecha, respectivamente?
Asombrosamente todo viene desde el tristemente célebre Rey Luis XVI. Veamos: En 1788 Francia tenía una enorme deuda nacional y demasiados privilegiados, que de manera injusta pagaban pocos impuestos. Esto causó tal convulsión, que el rey Luis XVI convocó a una asamblea de un cuerpo de representantes nacionales, que no se había reunido desde 1614: los Estados Generales. Constaba de 300 representantes del Primer Estado (el clero), 300 del Segundo Estado (la nobleza) y 600 del Tercer Estado (los comunes). Cuando la asamblea se reunió en Versalles, en mayo de 1789, prevalecía la costumbre de situar a los invitados de honor a la derecha del anfitrión, por tal razón, la nobleza y el clero se sentaba a la derecha del rey y los comunes a su izquierda. En junio de 1789, el rey dio a los Estados el reconocimiento de la Asamblea Nacional. En la nueva asamblea, los miembros más radicales se sentaban a la izquierda de la tribuna del orador y los menos fervientes a su derecha. Hablar de “izquierda” y “derecha” se convirtió en una rápida descripción para las distintas facciones en la política francesa. A pesar de los problemas políticos y sociales, Francia era el centro cultural e intelectual indiscutible de Europa, y tales términos se popularizaron en muchos países para designar a los radicales y a los conservadores, respectivamente.
Quién iba imaginar que el origen de estas denominaciones políticas marcaría la historia de los siguientes siglos y que la confusión de estos conceptos llegara a crear “ideologías agresivas” que componen el fundamento de los movimientos mundiales de la actualidad.
Ante a esta “agresividad” ideológica, nada edificante, se necesita mayor objetividad saliendo de la visión meramente económica, sociológica o política y dejando a un lado los resentimientos, el escepticismo, el fanatismo y el dogmatismo. Debemos tratar de salir de nuestras “trincheras ideológicas” y ampliar el horizonte del diálogo.
Ese enfrentamiento entre “izquierdistas” y “derechistas”, no permite pensar que alguno de ellos puede tener la razón. No tenemos por qué ser rígidos, ni de un lado ni del otro. La izquierda debería aceptar aspectos positivos de la derecha y a su vez, la derecha reconocer y aceptar aspectos positivos de la izquierda, pero ni se miran.
La gente de derecha considera que la izquierda es un peligro enorme y los de izquierda considera que la derecha es el abuso sin límites. Así no puede haber diálogo, ni hay respeto por el que piensa distinto y es por ello que de un lado y del otro se califican como negativos y destructivos, cuando debieran tratar de que las personas, a pesar de que piensen diferente, sean capaces de comprender. Si no quieren o no pueden sentirse iguales al menos debieran sentirse cercanos. ¡Hasta pronto!