Opinión De Mario Benedicto Parra: Repensar el periodismo – La antigua pretensión idealista del periodismo personal y temerario ha comenzado a desvanecerse gracias al surgimiento del periodismo alternativo que cada día cobra más fuerza y audiencia.
Aquello ya es cosa de periodistas demasiado “idiotizados”, todavía imbuidos de un sistema manipulador y falaz, que a veces les incita arrogarse ser caballeros andantes de la verdad y la justicia. Hoy no se vencen a la mediocridad ni al mal, solo consiguen acercarse a la mentira con acciones personales.
El periodismo serio se ha ido extinguiendo, el rol de narcisistas éticos que dicen salvar a Colombia es un refrito. Los incesantes acontecimientos, hechos y protagonistas tienen a los medios tradicionales y a sus periodistas manipulando y mintiendo descaradamente.
Un periodista puede tener todas las herramientas del poder de comunicación, pero nunca tendrá el poder individual de usar la voluntad y la razón de sus audiencias, si no entiende que el ejercicio de su actividad está limitado a la verdad.
Un periodista es hoy un sujeto con un poder presuntamente grande, sin embargo, muchos en este país siguen ejerciendo la incertidumbre, la mala fe, el engaño y dando mal testimonio de lo que realmente es el periodismo.
Soy periodista porque siento curiosidad por la vida -y en ella incluyo el trivial ejercicio del periodismo que ejercen algunos periodistas y la disputa entre estos y los periodistas alternativos- Un idiota, ignorante y canalla puede ser periodista, y hasta famoso como Luis Carlos Vélez o Néstor Morales.
El periodismo tiene más que ver con lo verosímil, lo probable, lo supuestamente posible, que con la verdad. Todos conocimos el reciente caso del alcalde de Barranquilla que se adjudicó el logro de rebajar las tarifas de energía en la costa caribe y resultó que no había sido él, sino del presidente Petro. Muchos se equivocaron, muchos dimos por buena la versión de los medios tradicionales ¿Por qué? Porque fue la fatalidad de lo verosímil, entonces lo verosímil sustituye a la verdad y cuando la verdad estalla todos esos periodistas cómplices de la mentira quedan desacreditados y los ciudadanos pierden la confianza, muestra de ello son las encuestas recibidas por la Fundación Gabo en las que el 84% de los colombianos desconfía de los medios de comunicación como fuentes de información.
Los colombianos sabemos que le periodismo de los grandes medios ha tenido en los últimos dos años el triste protagonismo histórico de ocultar y enmascarar la verdad. Lo verosímil es tan atractivo que nadie quiere notificar la verdad de la realidad colombiana. No obstante, del otro lado, el periodismo alternativo ha demostrado su grandeza.
Coda 1: Las altas Cortes judiciales de este país se convirtieron en un nido de corrupción con magistrados que solo buscan su beneficio personal. Da asco que la Corte Suprema haya escogido a un candidato investigado por esa misma corporación por compra de votos (Germán Varón Cotrino) y que el Consejo de Estado haya escogido a un adalid de Cambio Radical y el Centro Democrático, los partidos políticos más corruptos de la historia de Colombia (Luis Felipe Henao). Las Cortes se unieron a la corrupción y piensan quedar listos para recibir parte del botín que les llegará en abundancia con las promesas que habrán recibido de estos dos personajes.
Coda 2: No es honesto afirmar que la corrupción existente en Colombia nació en el gobierno de Petro. Es un problema que por décadas ha invadido al sector público en todos sus niveles en complicidad con el sector privado y en la que ha existido el soborno, la contratación a dedo, los contratos y convenios interadministrativos, la compra de votos, los avales, el clientelismo, el nepotismo y donde la impunidad es pan de cada día.
Coda 3: ¡Qué cinismo! Cómo pretenden que Petro haga el cambio si todas sus propuestas se las bloquean en el Congreso y en las altas cortes. El pueblo ha notado la confabulación y el amancebamiento gavillero de estas dos ramas del poder en contra del presidente.
¡Hasta pronto!