Opinión De Mario Benedicto Parra: Riesgos De Pensar Diferente – En Colombia se ha vuelto un problema pensar distinto, basta leer al azar los comentarios que se realizan en las redes sobre el tema político, fundamentalmente, para observar el lenguaje beligerante y violento que se está usando para opinar.
Vemos cómo se irrespeta a quien piensa diferente, cómo se lanzan ataques injuriosos y calumniosos sin sentido. Según parece, el irrespeto se ha convertido en la nueva forma de debatir o expresar algo, mientras que los hechos y los argumentos han dejado de ser importantes y lo verdaderamente considerable es desprestigiar, insultar u ofender.
La libre expresión de las ideas y el debate serio y responsable han sido acorralados por la vulgaridad, donde el disenso se puede convertir en un peligro encubierto de violencia verbal y escrita y que no todos están dispuestos a enfrentar. No se tolera la diferencia, opinar respecto de cualquier tema como el manejo de la pandemia, las vacunas, la corrupción, el proceso de paz, la justicia transicional, la Comisión de la Verdad, etc., lleva envuelto el linchamiento y a veces no podemos evitar que exista violencia porque simplemente se discrepa. Esto no debemos seguir permitiéndolo, las opiniones siempre se deben respetar y esa diferencia es lo que nos caracteriza como seres humanos.
El pluralismo es propio de una auténtica democracia y contribuye al desarrollo de las sociedades. En ningún país democrático los ciudadanos piensan igual; un país en donde todos piensen igual o en donde se destaque una sola inclinación política y no se acepte la diversidad y la pluralidad, estará condenado al anquilosamiento, al atraso social y económico.
Opinar con libertad y decir lo que se piensa, desde luego con respeto, no es agresión, insulto, ofensa, menos incoherencia cuando se trata de manipular la realidad. Lamentablemente quienes tienen problemas de argumentación o no están predispuestos a aceptar la diferencia, la opinión divergente, la opinión distinta, la opinión minoritaria o mayoritaria, se han convertido en un problema para quienes no lo comparten.
Me despido con esta reflexión que hoy más que nunca cobra vigencia: “Deja que los demás den una opinión, pero jamás renuncies a la tuya”. ¡Hasta pronto!