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Opinión De Mario Benedicto Parra: Somos Orgullosamente Campoalegrunos

Opinión De Mario Benedicto Parra: Somos Orgullosamente Campoalegrunos

Campoalegruno es el único descendiente en línea directa de nuestro Señor Jesucristo.

Campoalegruno es quien ha nacido en territorio de Campoalegre o es hijo de padres campoalegrunos, sin importar dónde nació.

Campoalegruno es un gentilicio que se lleva con enorme orgullo y con honor en el alma.

Para ser campoalegruno se requiere llevar con orgullo el nombre de Campoalegre a cualquier lugar del mundo, reconocer como propio a Campoalegre y haber bebido agua del río Frío.

El campoalegruno cree ciegamente que cuando Dios terminó de hacer el mundo, no quedó contento y por eso creó a Campoalegre.

Según el presidente José Hilario López, ningún campoalegruno podrá ser esclavizado ni perseguido injustamente por razón de su sexo, credo, creencia o religión, opinión política o filosófica en cualquier lugar del mundo donde se encuentre.

Todo ciudadano colombiano, incluso del mundo, que sufra decepciones amorosas, será libre al pisar territorio campoalegruno.

El campoalegruno que no lleve con orgullo el nombre de ciudadano campoalegruno, incurrirá en la sanción social de no reconocerse como oriundo de esta tierra arrocera.

Sin tener rasgos fisonómicos característicos, un campoalegruno puede ser identificado a kilómetros por la forma como saluda: ¡Ole, mijaaaaaaaa!

El campoalegruno cuando viaja a Neiva no ve la hora de devolverse y siempre termina diciendo: “Nada como Campoalegre, es más fresco”.

El campoalegruno le dice al Banco Agrario, Caja Agraria y todavía llama a la terminal aérea de Neiva, Aeropuerto La Manguita.

El campoalegruno puro dice veámonos en “transfedral”, sitio de referencia para viajar a Neiva.

El auténtico campoalegruno se desayuna leyendo Centro Noticias Huila y se persigna antes y después de salir de casa.

El campoalegruno almuerza en hojas de plátano.

Tiene cuenta en Bancolombia.

Cuando viaja a Cartagena, San Andrés, París, Roma o Madrid, siempre anhela unos bizcochos de achiras y una Cola Cóndor.

El campoalegruno que no camina por la mitad de la calle no es campoalegruno.

Cree que colgar una penca de sábila junto a la puerta, trae suerte a la casa.

Cree que, si las orejas se ponen rojas, es que están hablando de uno.

Tiene guardado un poncho y un sombrero para las fiestas del arroz.

El campoalegruno se sabe de memoria y canta las canciones “Ensueños” de Luis Eduardo Gutiérrez Barreiro y “El Bajacocos” de Carlos Álvarez Camacho.

Es capaz de cambiar un bambuco por un vallenato, pero no por un reggaetón; para un campoalegruno, hasta el sujeto más parrandero es susceptible de ser transformado.

A los campoalegrunos en el extranjero nos miran de arriba abajo, como si mentalmente dijeran: ¡qué hermosas creaturas!

Para el campoalegruno, Campoalegre es lo más lindo del mundo y asegura que después solamente existe el cielo, pero dizque en el cielo hay un huequito para otear a Campoalegre todos los domingos.

¡Hasta pronto!

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