Opinión De Mario Benedicto Parra: “ Terrorismo, odio y sectarismo” – Sobre el atentado terrorista en la Escuela de Cadetes General Santander de Bogotá, no habían llegado las ambulancias ni las autoridades, cuando en las redes sociales se comenzaron a dar toda clase de hipótesis. Lo primero que observamos fueron mensajes absurdos que aprovechándose de la tragedia y del dolor ajeno, expresaron que lo grave es que la paz hubiera sido un proceso de sometimiento del Estado al terrorismo y que la consecuencia del atentado fue el acuerdo de paz con la Farc. ¡Habrase visto semejante esperpento! Siguen sin entender que el acuerdo fue con las Farc y no con el ELN y como de costumbre, politizan la tragedia y alimentan la polarización.
Esas afirmaciones no son más que una muestra del sectarismo que los ahoga y del odio que los carcome. Esas infames aseveraciones, culpan del atentado terrorista no solo al expresidente Santos, sino a las Farc (que nada tuvo que ver), a la comunidad internacional que continúa apoyando el acuerdo de paz, a las víctimas de esa guerra y a los millones de colombianos que votaron por el Sí el plebiscito (medio país) y que gracias a ese acuerdo no se había vuelto a presentar acto terrorista alguno.
El acto terrorista del pasado jueves atribuido al ELN no debe utilizarse para atacar el proceso de paz con las Farc, siendo que no tiene relación alguna con los hechos. Todos compartimos el rechazo al atentado criminal, sin aceptar declaraciones abiertamente guerreristas, llenas de odio y fanatismo, echando culpas a diestra y siniestra, esa no es la forma de defender la institución ni de rodear al gobierno ni a las víctimas en momentos de angustia y dolor. Lo que consiguen es que crezca la semilla del peor odio, el de la intolerancia y la violencia más extrema. El odio al otro mata más que las balas, es más intolerable que cualquier arma. Si no acabamos con el odio, el odio acabará con nosotros.
El buen juicio para nada necesita de sectarismos. Es hora de oponerse con rotundidad a todo tipo de violencia. Echar mano de esos infames trinos, también es una forma de violencia e igual de peligrosos que la pistola y el revólver.
Libertad de expresión desde luego, pero responsable. Cualquier ideología que legitime el odio y el sectarismo acaba convirtiendo el odio y el sectarismo en ideología.
Nuestra solidaridad es con las familias de las víctimas y la Policía Nacional, no con el odio y el fanatismo. ¡Hasta pronto!
Coda: En Medellín, infortunadamente, la marcha contra la violencia y el terrorismo se utilizó para ahondar en la polarización, el odio y el sectarismo, fue escenario de agresiones físicas y verbales. ¿Qué país estamos construyendo? ¿Cómo acercarnos al llamado de unidad nacional que clama el gobierno?