Opinión De Mario Benedicto Parra: Un tiro en el pie – Oigo a menudo decir que, con las objeciones a la JEP, el Presidente Duque se ha pegado un tiro en el pie. Yo diría que se lo ha pegado en la boca, pues debió tener bastante claro que declarada la exequibilidad de una la Ley Estatutaria por la Corte Constitucional, esta hace tránsito a cosa juzgada.
Es innegable que el resultado de esta torpeza jurídico-política es la de un presidente manipulado por su partido que lo tiene enredado y lo conducido por una política lejos de construir la paz y de unir a los colombianos.
Habría que decir también que el nivel del debate parlamentario es verdaderamente deplorable, vemos cómo algunos de sus congresistas desde las tribunas de la demagogia y desde los sillones del Congreso, vociferan, insultan, amenazan y descalifican a los defensores del proceso de paz y cómo también, alimentan venganzas personales y pontifican en tono apocalíptico sobre la JEP y de todo lo que no sea de su agrado y forma de pensar.
Los colombianos estamos asqueados de estos panoramas vergonzantes. Colombia no merece seguir estancada por intentar alcanzar la paz, ya es hora de que todos pasemos la página, o de lo contrario, tal como van las cosas, nos van a tener tres años más con los mismos cuentos: Santos, la JEP, Santrich y el castrochavismo, para distraer y esquivar los muchos problemas que asedian a esta nación: ingobernabilidad, corrupción, politiquería, pobreza, hambre, miseria, desempleo e inseguridad, cuyos efectos son devastadores en cualquier sociedad que lucha por sobrevivir y que anhela algún día vivir en paz.
El presidente ante su incapacidad para digerir los capítulos más oscuros de nuestra historia, como el conflicto armado, convierte esa incapacidad en el mejor aliado para seguir cometiendo los peores errores infantiles que ningún presidente haya cometido, deslumbrado por el espejismo de su presidente eterno, que nunca ha querido la paz ni la verdad.
Los problemas sociales hay que verlos con todos sus matices, lo que nos ocurra a los colombianos merece soluciones sin venganzas ni mentiras y también porque, se pegue donde se peguen el tiro el presidente, nosotros también tenemos que pegarnos ese tiro. Lo anterior lo digo porque nos atañe a todos lo que ocurre en este bendito país.
Hoy no me despido con la acostumbrada expresión ¡Hasta pronto!, en su remplazo les dejo la siguiente: ¡Dios salve a Colombia!