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Opinión De Mario Benedicto Parra: Uso correcto del español (3)

Opinión De Mario Benedicto Parra: Uso correcto del español (3) La caries o las caries. Hacía meses que no dedicaba algunos momentos a hacer un crucigrama; pero de vez en cuando es bueno buscar algo en ellos para cuidar también el buen hablar. Algunos aficionados pudieron tragar entero que el singular de caries es carie. No es así, caries es la misma palabra para el singular y para el plural: La caries, las caries.

Los números romanos.

Los crucigrameros también se copian unos a otros los errores. Repasemos cómo se forman los números romanos: La I (el 1) sólo se antepone a la X (el 10) y a la V (el 5). 48 en números romanos es XLVIII, para lo cual se necesitan seis casillas en el crucigrama; 99 es XCIX para lo cual se necesitan cuatro casillas.

La globalización.

Los economistas pusieron de moda el sustantivo globalización y el verbo globalizar al hablar de la transformación que se le quiere dar a la economía mundial. Existe el adjetivo global con el significado de tomado en conjunto, pero si a partir de ese adjetivo se forma el verbo globalizar, significaría tomar en conjunto y su acción sería la globalización. Esto sería el primer paso, según entiendo, de lo que hay que hacer con todas las economías: tomarlas en conjunto, y de ese conjunto saldría una sola economía y se terminarían el proceso y la globalización para dar paso a la unificación.

Lo malo está, en que ya todos los entrevistados tienen que usar la palabra global en alguna parte de la entrevista, algunas veces con el significado de mundial y otras con el de total.

La preposición A.

Ana ama a los gatos. El manejo de la preposición a con el complemento directo es, tal vez, el más difícil entre los usos correctos de las preposiciones. Tiene una norma principal, algunas extensiones, varias excepciones y excepciones a las excepciones. Compilar eso en una sola columna la vuelve pesada y perdería a aquellos lectores a los que les gustan las notas cortas. La regla principal es que sólo se usa con nombres propios de personas, o de animales irracionales, una de las extensiones es a los apelativos comunes que vayan acompañados de un complemento que los precise y los determine de tal manera que en la mente del que habla se conviertan en designaciones individualizadas equivalentes a nombres propios. Juan ama a Luisa, Pedro baña a Nerón (su perro). No hay licencia, entonces, para que Ana ame a los gatos. Ana ama los gatos. Si hay alguna duda pueden consultar. ¡Hasta pronto!

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