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Opinión De Mario Benedicto  Parra : Vendrán cosas peores -dice la Biblia-

Opinión De Mario Benedicto  Parra : Vendrán cosas peores -dice la Biblia- Es tiempo de tomar conciencia de que somos una sociedad enferma, ya que los hechos anormales o patológicos que reiteradamente se presentan, tales como: la violación de la Constitución y de la ley, la corrupción, la mentira, la tetra, la trampa, la hipocresía, la zancadilla, el enriquecimiento ilícito, la insensibilidad, la soberbia, la prevalencia del interés particular sobre el interés general, la vulgaridad, los ataques a la dignidad humana, el irrespeto, el insulto, la doble moral, el cinismo, la ética perdida, la cultura mafiosa, el fraude electoral, son lacras instaladas en nuestra conciencia colectiva que lamentablemente se han constituido en conductas consideradas normales y frecuentes.

Colombia mantiene de escándalo en escándalo y dentro los más recientes, hay uno al que le han dado tanta alharaca todo porque un grupo de amigos en el mundial de Rusia se tomaron un guarito en un estadio mientras esperaban el partido de Colombia contra Japón y que horas antes habían encaletado en unos binoculares.  En las redes sociales y en los medios de comunicación se refirieron a ellos como vulgares delincuentes, uno de ellos fue despedido laboralmente y hasta la canciller colombiana protestó por este hecho y también por otro que rayó en la vulgaridad por el irrespeto de un compatriota a unas damas japonesas que, aprovechando el desconocimiento del idioma de estas las llevó a decir palabras que agredieron su condición humana.

La ciudadanía indignada por tres o cuatro paisas que se tomaron un tragito en un estadio ruso cuando en el país se han presentado hechos verdaderamente escandalosos y nadie dice algo, nadie se indigna. ¡Moralistas descarados y deslenguados!

 ¿Les parece normal la amenaza de muerte que recibió el futbolista Carlos Sánchez a través de las redes sociales por cometer una falta en el partido contra Japón? ¿Les parece poco lo sucedido con algunos alumnos del grado once del colegio Marymount de Barranquilla que compraron los resultados de las pruebas pre-Icfes a un profesor del mismo plantel educativo? ¿Les parecen decentes los hechos sobre compra, fraude y corrupción electoral destapados por el Fiscal General que atentan gravemente contra el sistema democrático e involucra a los congresistas Fabián Castillo de Cambio Radical, Aida Merlano del Partido Conservador, la excandidata a la Cámara Lilibeth Llinás de Cambio Radical, María Fernanda Cabal y Margarita Restrepo del Centro Democrático, entre otros?

¿Les parece natural el asesinato de cientos de líderes sociales o las nombradas fosas comunes de Hidroituango? ¿Por qué ante estos hechos de asesinato y exterminio no hay  indignación?

¿Les parece insignificante la declaración irrespetuosa y des obligante de la senadora del Centro Democrático, Paloma Valencia,  en contra de la Corte Suprema de Justicia ante un rumor por la posible detención de Uribe? ¿Les parece que el madrazo que le expresó el senador del Centro Democrático Luis Alfredo Ramos Maya a su colega Claudia López en el recinto de la democracia es algo normal y de celebrar? –Dicen que la vulgaridad es el atajo del mediocre, lo digno se diferencia de lo viciado y lo valioso de los rastrero-.

No trato de justificar lo que ha sucedido en Rusia por quienes asumieron dichos  comportamientos y menos en dividir a los colombianos en buenos y malos, no. Se trata de que le pongamos la lupa a todo hecho que implique indignación y corrupción para evitar que vengan cosas peores; para prevenir que todo se convierta en bromas ofensivas y abominables, en chistes ramplones y ofensivos y permitir que las redes sociales se conviertan en el foco de burlas, guachafitas, payasadas, boberías, linchamientos, ignorancia e idiotez. Si no cambiamos de actitud vendrán cosas peores como el irrespeto de los hijos a los padres o la desintegración de las familias.

No podemos seguir siendo lo que somos, ordinarios y patanes, no podemos seguir contribuyendo a la cultura de lo fácil, de la malicia indígena, del avivato, que tanto nos debe avergonzar.

El desafío de todos los colombianos es construir una sociedad normal, ¿será que nos queda grande ser normales?, reconocer que somos una sociedad enferma, que es hora de empezar a mejorar el comportamiento, respetar las normas internas y extranjeras y sobre todo, dejar de lado la patanería, pues ser patán se ha convertido en un fenómeno normal  donde quien elabora mejor la construcción del insulto, lleva ventaja contundente en la manera como arrincona al otro; es hora de acabar con los halagos a quien se vuelve más ingenioso en la mentira, basta ya. ¡Hasta pronto!

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