Opinión De Mario Benedicto Parra:Decomisar la dosis mínima: Propuesta absurda; es como pretender acabar con el problema de la caspa mediante la decapitación – Nadie va a negar que el consumo de drogas ilícitas, por parte de los niños y jóvenes, se ha convertido en un dolor de cabeza para el Estado y los padres de familia. Pero, ¿incautar la dosis mínima, será la solución?
Los padres de familia tienen que hablarles claramente a sus hijos para actuar desde la prevención como mecanismo para evitar el consumo; hacerles ver los riesgos sin sermones ni extremismos; indagar acerca de los amigos que tienen sus hijos; indagar qué piensan sobre el consumo de drogas, etc. Recordemos que aún en momentos difíciles, nuestros hijos necesitan una oportunidad para guiarlos por el buen camino.
Los profesores y maestros, deben conversar con los niños y jóvenes para que conozcan los riesgos y el impacto que el uso de drogas puede causar a futuro; hacerles ver con datos científicos lo que sucede cuando las personas se vuelven adictas a las drogas.
El Estado debe seguir las recomendaciones de la Comisión Global de Políticas de Drogas de 2011 en Ginebra y mirar a las personas afectadas como pacientes y no como criminales; tratarlos de manera humana, garantizando sus derechos fundamentales y proponer soluciones fundamentadas y basadas en evidencias científicas, puesto que la política de persecución y criminalización del uso de drogas ha sido un rotundo fracaso en la mayor parte del mundo.
No trato aquí de justificar el consumo de sustancias ilícitas, ni de hacer apología a la alcahuetearía como muchos pensarán, lo que quiero es llamar la atención acerca de lo absurda que resulta ser la posición del gobierno al diseñar una estrategia que ataca a los más débiles, los adictos, como si ellos fueran los principales culpables del narcotráfico.
La medida diseñada por el gobierno nacional, deja un sabor insípido sobre la misma, pues no toca lo fundamental que debe atacarse, pareciera que pasa de agache lo que ocurre con los mafiosos que mueven enormes rentabilidades producto del narcotráfico. A quienes se debe perseguir de manera decidida son a los peces gordos, a los grandes distribuidores y a los jíbaros del microtráfico, a los productores de precursores químicos, los cristalizadores y los lavadores de activos.
Seguramente, las mafias en Colombia deben estar celebrando la medida porque vuelve el negocio más rentable al aumentar el precio como resultado obvio de mayor demanda por razón de la incautación. La solución no es el decomiso de la dosis mínima porque los adictos vuelven a obtener su dosis como sea y a pagar el precio que sea; los adictos no dejarán de ser adictos por medidas tan torpes como estas ¡qué equivocación!
Entendemos las buenas intenciones del gobierno, pero esta medida no es más que una idea inane y facilista que no aporta a la solución del problema, sino que, por el contrario, fortalece y alimenta aún más el negocio; es como pretender acabar con el problema de caspa mediante la decapitación.
Lo urgente y fundamental es un proyecto de política pública contra la drogadicción sin sesgos religiosos o moralistas que incluya una verdadera prevención, resocialización y rehabilitación, y esto se alcanza con educación para que los jóvenes tomen conciencia sobre los peligros que acarrea el consumo antes que criminalizar, perseguir, discriminar, vilipendiar, amenazar o abandonar a quienes han caído en el consumo de las drogas. ¡Hasta pronto!
Coda: Interesante labor la que viene desarrollando Libardo “Pachito” Carvajal, mediante actividades deportivas, lúdicas y recreacionales con la que pretende hacer frente al problema del consumo de drogas ilícitas en Campoalegre y rescatar a los niños y jóvenes que comienzan a vagar por las calles sin saber qué hacer. Este tipo de soluciones al problema de la drogadicción para vencer el consumo de una manera estable y duradera se debe apoyar constantemente: si los niños y jóvenes no tienen iniciativa les daremos oportunidades para hacer cosas programadas; si están solos y aburridos, les abriremos las puertas del deporte, la música, la pintura, la lectura, de la cultura en general; si no saben qué hacer, les daremos espacios y momentos de ocio y esparcimiento gratis. Hay que dar respuesta a los jóvenes desde su mentalidad, sus aficiones y sus deseos, pero que no se droguen, que no vean telebasura, que no se maten con las motos.