Síguenos

Opinion

Opinión De Mario Parra “Pedagogía Absoleta”

Opinión De Mario Parra “Pedagogía Absoleta” –  La educación ha sido un tema de debate durante toda la historia humana. Filósofos, pedagógos, juristas y psicológos, se han pronunciado sobre las diferentes metodologías o modelos pedagógicos de cómo se debe enseñar a los niños y adolescentes.

En el proceso histórico del sistema educativo, se han destacado varios modelos pedagógicos: el tradicional, escuela nueva, pedagogía activa, el constructivismo, el socioconstructivismo, el conductismo, entre otros enfoques pedagógicos como procesos de enseñanza y aprendizaje.

Me referiré al modelo pedagógico tradicional y al modelo constructivista, con énfasis en este último por considerarlo de mayor importancia dado que el alumno se convierte en un ser activo que genera conocimientos y es capaz de producir sus propios saberes.

Para comenzar, el sistema tradicional se basa en la prevalencia de viejas estructuras  donde el alumno es un simple receptor pasivo de todo aquello que su maestro le transmite.

Bajo este modelo, el estudiante memoriza conceptos, sin que exista el más mínimo análisis de lo que en últimas memoriza y el docente se convierte en el centro de enseñanza y educación, es decir, en el sujeto principal que informa conocimientos, mientras que el rol del estudiante, es considerado como sujeto secundario, lo que no le permite pensar y elaborar conocimientos de manera amplia porque lo importante es que se memoricen conceptos, lo que conlleva a un inadecuado desarrollo del pensamiento teórico.

El modelo tradicionalista se destaca porque concibe a los estudiantes en un plano de igualdad desde el punto de vista del aprendizaje, es decir, supone que todos los estudiantes tienen un mismo ritmo de aprendizaje, lo que deviene en un absurdo.

Igualmente, en el sistema tradicional no hay experiencias vivenciales. Son escasas las actividades de carácter práctico por parte del alumno, y lo más importante para muchos profesores y estudiantes es la nota y no una efectiva construcción de aprendizajes y conocimientos.

A pesar de las falencias estructurales del modelo tradicional, en Colombia continúa predominando esta vieja forma de enseñanza y aprendizaje, razones suficientes para pensar en cambiar de modelo pedagógico, aunque muchos se resisten al cambio y a una transformación más innovadora.

Es inconcebible que la educación en nuestro país no se transforme para mejorar su calidad. Los esfuerzos hasta ahora realizados son paños de agua tibia por falta de  gestión, decisión, voluntad y compromiso de todos los involucrados en el sistema educativo, por lo tanto, se deben implementar políticas serias y concretas que alcancen a corto plazo una verdadera revolución educativa.

Contrario al modelo tradicional, el modelo constructivista, concibe la enseñanaza como una actividad crítica y al docente como un profesional con autonomía en la práctica didáctica, lo que permite que la enseñanza no sea una simple transmisión escueta de conocimientos, sino basado en la reflexión para permitir a los estudiantes construir su propio saber.

El constructivismo, desde el punto de vista pedagógico, es contrario al aprendizaje receptivo o pasivo donde la función principal de la enseñanza es el cúmulo de conocimientos que se memorizan y no la alternativa del anáisis, la crítica y la comprensión de los conocimientos objeto de estudio.

Es sumamente importante que los profesores fomenten el modelo constructivista ante una realidad social que requiere un cambio en la forma cómo se enseña y para qué se enseña.

El constructivismo, le apuesta a lograr que el estudiante participe activamente en su proceso de aprendizaje, y el docente sea un orientador, un gía en dicho proceso. Se prentende que los estudiantes sean creativos, críticos, propositivos y con capacidad de análisis.

Si realmente aspiramos a tener una mejor educación, una educación de alto nivel y calidad, hay que empezar por cambiar el modelo pedagógico que apunte a cambiar la sociedad para que ella refleje también valores y principios éticos, porque nada sacamos con una buena educación si en el pensamiento de muchas personas está el cancer de la corrupción y del mal obrar.

Es hora de que los colegios y universidades se aparten de la formación tradicional, esa que enseña a los estudiantes sólo a escuchar, memorizar y ser obedientes, para que se conviertan en instituciones de pensamiento, reflexión, crítica y donde los niños y los adolescentes aprendan por sí solos y desarrollen su creatividad.

Es verdad que estamos en un país en el que no es fácil la construcción de consensos, tal como se ha evidenciado con el proceso de paz, debido al fraccionamiento y polarización de la sociedad, pero es importante impulsar e insistir en el cambio de modelo pedagógico que  se requiere y si verdaderamente queremos una formación donde los niños y los jóvenes piensen antes que memorizar, critiquen efectivamente antes que prejuzgar y desarrollen la creatividad antes que la estaticidad mental, debemos dar un paso adelante.

Mientras el país no transforme el modelo pedagógico, seguiremos siendo formados para repetir lo que el profesor copie en el tablero. Así y todo,  el cambio debe empezar desde la educación a la primera infancia. ¡Hasta pronto!

 

1 Comment

  1. Mario Parra Mosquera

    5 febrero, 2018 at 8:03 PM

    Intencionalmente titulé esta columna con un error ortográfico para probar si algún lector lo corregía, pero veo que han pasado por alto la falta ortográfica que he empleado. La mala ortografía será el tema de próxima opinión.

DEJA UNA RESPUESTA

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Publicidad
Publicidad

Más en Opinion