Opinión De Oscar Iván Leyva Bocanegra: ¡ AGUACATES A MIL ! – Por estos tiempos de crisis económica las familias que viven de negocios informales, les ha tocado como dice el presidente Ivan Duque; “reinventarse”. Y es que con tasa de desempleo nacional de 19,8%, informalidad en 47,9% a febrero de 2020 cuando la pandemia aún no había paralizado el comercio, la situación económica del país y especialmente del Departamento del Huila es crítica.
El mercado ambulante por las calles de Neiva ha mutado de forma significativa. Antes se escuchaban ofertas de productos de belleza, accesorios para mejorar la comodidad del hogar, entre otros. Hoy cada cinco minutos se escuchan vendedores de alimentos, entre ellos, el señor de los aguacates. Para algunos un ruido fastidioso y ensordecedor, ¡Aguacates a mil!, para otros, el resultado de una crisis económica agobiante, para ellos, su único trabajo generador de fuente de ingresos.
En ultimas no se sabe quién es más afortunado si ¿el vendedor de los alimentos? Porque si no los vende o la crisis se agudiza los puede consumir, o ¿la familia que tiene recursos pero no los puede comprar?
Esta situación dejó al desnudo varios aspectos: el primero es que independientemente de nuestro sistema capitalista y de consumo, permeado por la superficialidad y apariencia, lo importante es la garantía de poder obtener el alimento y servicios básicos como la salud, energía eléctrica, gas, acceso a agua potable, así como a vivienda digna.
Como segundo aspecto, llama la atención que a pesar del declive económico se sigue incrementando la brecha entre ricos y pobres, es decir, unos pocos (los ricos se vuelven más ricos) y (los pobres más pobres). Para comprobar esto, solo basta con revisar los resultados financieros a la fecha, de bancos, grandes empresas y empresarios.
Como tercer elemento, ha quedado claro que las medidas socioeconómicas adoptadas por el gobierno para afrontar la crisis, tienden a privilegiar a ciertos grupos o sectores descuidando a otros más vulnerables. Un ejemplo de esto, es el plazo otorgado a los empresarios para diferir hasta el 20 de diciembre de 2020, el pago de la prima de servicios de junio. Es evidente que el perjudicado será el trabajador y el favorecido el empresario.
Como cuarto aspecto, los negocios de productos básicos necesarios para la supervivencia son los que han soportado la crisis financiera (supermercados, tiendas de barrio, almacenes de frutas, verduras, negocios de alimentos a domicilio, droguerías, etc) mientras que los almacenes de productos “innecesarios” en la actual circunstancia se han visto más afectados e incluso han tenido que cerrar sus instalaciones por falta de ingresos.
Con todo esto, no queda más remedio que “reinventarse” y la mejor manera de hacerlo es volver a lo primario, lo ancestral. Es decir, a cultivar la tierra que nos da el alimento. Para esto, es importante, que el gobierno estimule al sector agrícola y con ello al campesino, brindando las garantías necesarias a los productores, vendedores y consumidores.
¡Por ahora, todos a comprar aguacates!