Opinion de Mario Parra : El Obispo que le tira dardos a la paz – Ayer, el periódico La Nación publicó una entrevista realizada por Jesús Antonio Rojas Serrano al Obispo de la Diócesis de Neiva, Froilán Casas, en la que expresó que estaba cansado con la palabra paz y que para qué hablamos de paz si no hay justicia social y sigue habiendo corrupción y maldad. Dice además, que tiene mucho miedo de que caigamos en un populismo similar al que está padeciendo Venezuela.
¿Cómo es posible que un obispo católico se aproveche del miedo para vender el antídoto? ¿Cómo es posible que esté cansado de la palabra paz, cuando uno de los principios fundamentales de la palabra de Dios que él predica, es precisamente la paz? ¿Cómo es posible que a estas alturas un obispo no haya entendido la naturaleza y la esencia de la palabra paz? ¿Cómo es posible que el tema de la paz siga sin respuesta de quien predica la palabra de Dios? Increible cómo piensa el pastor de la iglesia católica del Huila, es como pensar que para qué estudian los jóvenes si no hay empleo o para qué se casan los novios si los matrimonios no duran.
La paz no se consigue con milagros; la paz no se construye de la noche a la mañana y por supuesto que hay corrupción, maldad, envidia, calumnias, mentiras, carencias, problemas, crisis, desajustes, desempleo, pobreza, injusticias, desigualdad, agravios y calamidades, pero todo ello no debiera ocultar algo esencial, la paz que nos ha quedado grande conquistar a los colombianos por el orgullo de ser lo que somos, cómo lo somos y dónde lo somos.
En las palabras del Obispo se nota el remoquete populista del que contradictoriamente dice no podemos caer en él, de modo que donde más populismo hay es en el superfluo discurso suyo con el que busca incidir y alegrar el oído del votante.
De igual modo, el obispo hace apología del “cansancio”; el que se les endilga a los huilenses por el estigma de estar “cansados” a toda hora, todos los días, todo el año; del que nos hace famosos en toda Colombia por el apodo que no merecemos de “Celios”, que en la acepción popular significa flojos y cansados a toda hora.
Dejemos el cansancio, dejemos de construir el pesimismo, porque corremos el riesgo de creer que la paz de Cristo igualmente cansa, es falsa e inane. No dejemos de insistir en la paz para Colombia; no dejemos de insistir en la paz de Jesucristo que por más de 2000 años se ha pregonado en la Tierra.
En esta semana recordemos la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo sin cansancio; reflexionemos en la paz y la reconciliación de Cristo para no destruirla. Contribuyamos con nuestra actitud a la convivencia pacífica que requiere esta Colombia polarizada por los amos de la política que no dejan de tirarse dardos envenenados de calumnias y mentiras.
Hagamos en esta Semana Santa un alto en el camino y aprovechemos para comprometernos a trabajar incansablemente por la paz sin prejuicios. El hombre es humano cuando sabe vivir amando a Dios y a su prójimo en paz y en armonía. ¡Hasta pronto!