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Opinion

Opinión De Mario Benedicto Parra: El diario trajín periodístico

Opinión De Mario Benedicto Parra: El diario trajín periodístico – Hay distintas vertientes en la actividad periodística, unas que confrontan, discrepan, argumentan, otras, en contradicción a la esencia del periodismo, se oponen por oponerse e imponen la discusión sin ideas y por ese camino nada aportan al debate. Es saludable    recordar que el periodismo cumple una elevada función social y de servicio a la comunidad.

En esa línea, es curioso, pero todavía hay lectores que creen que los columnistas de opinión somos personas con conocimiento pleno de cuanto asunto abordamos. Aunque la percepción es falsa lo importante es que los temas se traten con responsabilidad porque cierto es que en una democracia es indispensable la crítica y el ejercicio de la libre expresión del pensamiento.

Escribir una columna, especialmente si se hace una obligación habitual, conlleva un compromiso. El compromiso al que me refiero es de naturaleza ética, que por lo general establece distancias que involuntariamente se crean con cada entrega semanal.

El compromiso debe ser con la verdad. Pero, dónde está. Descubrirla es a veces un imposible. El compromiso real se adquiere entonces con la verdad en los temas que se abordan en el trajín diario del periodismo, aunque toda expresión de disidencia conlleva un alto precio, máxime en un ambiente polarizado donde fuerzas oscuras que, bajo distintos disfraces, sobre todo políticos, agitan con arrogancia la aniquiladora espada de la intolerancia.

Sobre el periodismo crítico que muchos medios y periodistas ejercen para honra del oficio, es bien cierto que la intolerancia viste otros ropajes y se oculta casi siempre detrás del disfraz de la complacencia. No cabe duda que así actúan los grandes grupos económicos dueños de medios de comunicación en Colombia.

De todas maneras, he disfrutado profundamente de este oficio como columnista, en la que he quedado en posición de observar con mayor objetividad el acontecer nacional, regional y local.

Estoy convencido una vez más de que el periodismo es el mejor oficio del mundo y una especie de adicción como cualquiera otra. ¡Hasta pronto!

 

 

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