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Opinión De Mario Benedicto Parra:  El poder político de la caricatura

Opinión De Mario Benedicto Parra:  El poder político de la caricatura La cultura se alimenta de diversas fuentes de expresión artística, ejemplo de grandes talentos artísticos son los caricaturistas que a través de la caricatura hacen crítica social sobre diversos asuntos como modo de conocer la realidad, confrontar la realidad y estimular la conciencia.

La caricatura es una expresión que crea opinión, es simple, pero cargada de mucho contenido y no es necesario hacer mucho esfuerzo intelectual para interpretarla. Todos podemos captar perfectamente su sentido. Se ha dicho que la caricatura es un arma política contra el poder político que intenta controlar a las instituciones y someter a la sociedad. De hecho, políticos corruptos y mentirosos de todas las tendencias e ideologías les temen a los caricaturistas por su dura crítica sobre la realidad y aunque, la caricatura no tenga un texto extenso, bastan pocas palabras para transmitir un poderoso mensaje como los que difundía el dibujante argentino Joaquín Salvador Lavado Tejón, conocido por todos como Quino, quien falleció el pasado 30 de septiembre a los 88 años de edad.

Sin duda que el trabajo artístico de Quino es eminentemente político, se atrevió a decir a través de su arte y utilizando la sátira, la ironía y el humor, lo que otros a través de la palabra nunca dijeron o se negaron a decir sobre los grandes problemas sociales que aquejan al mundo.

Mafalda, el personaje imaginado por Quino, es la caricatura más conocida en todo el mundo; millones de lectores saben bien que es una niña indiscreta y atrevida en el buen sentido de la palabra; de cabello corto y negro, la cachetona que odiaba la sopa, dotada de una inteligencia tremendamente ocurrente, además, graciosa e ingeniosa. La capacidad de cuestionar el mundo y la sociedad a través del razonamiento crítico está presente en Mafalda.

Mafalda nos hacen reflexionar sobre problemas sociales que siguen siendo actuales -la corrupción política, el estado del mundo, los prejuicios, la clase media, la comida, el arte, la religión, la superpoblación, la condición femenina, el capitalismo salvaje, la guerra, la paz, las armas, las dictaduras y muchos otros-. Su sentido del humor, agudo e ingenioso, sigue hablándole a gente de todo el mundo sobre nuestra condición humana y de cómo mejorarla.

No se puede negar que el maestro Quino nos deja un gran legado que aporta grandemente a fomentar el interés por la reflexión y el racionamiento crítico y en efecto, Mafalda nos hace reflexionar sobre el desastroso estado del mundo que al igual que el tango Cambalache, la reflexión de que “el mundo fue y será una porquería…”, sigue vigente.

Descansa en paz Quino y gracias por advertirnos que en Colombia hacen falta muchos y muchas Mafaldas para cambiar el país. ¡Hasta pronto!

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