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Opinión De Mario Benedicto Parra: Cinismo y cobardía

Opinión De Mario Benedicto Parra: Cinismo y cobardía Los opositores del gobierno han querido desprestigiar con mentiras e información falsa a un gobierno elegido legítimamente en las urnas y que, a través del Plan Nacional de Desarrollo aprobado y sus principales reformas, debe avanzar en la materialización de sus propuestas de campaña.

El montaje de Vicky Dávila cuando habló del supuesto dinero en varias maletas contra Petro, por una fuente anónima, sólo fue mentira, show y circo. Hoy sabemos quiénes son los corruptos, entre ellos, -porque la lista es bastante larga- el Fiscal Barbosa, indiferente doloso en el caso Odebrecht, que ahora está obligado a imputarle cargos a otro corrupto de su grupo político, todo por presión de las autoridades norteamericanas y en razón a que el testigo Daniel García Arizabaleta, primero puso en conocimiento del FBI las contundentes pruebas que comprometen a Oscar Iván Zuluaga.

Nos dejaron un país marcado por la corrupción, por el resurgimiento de la violencia, con profundas crisis sociales y necesidades económicas por resolver para la gran mayoría de colombianos, sin embargo, el Gobierno está trabajando con convicción por un mejor país para todos, aunque los cambios no se consiguen de la noche a la mañana.

El colmo del cinismo es que muchos integrantes del Centro Democrático sigan negando el asesinato de 6.402 jóvenes en los mal llamados “falsos positivos”, cuando la confesión ante la jurisdicción especial para la paz (JEP) de los militares involucrados en los falsos positivos en Dabeiba, es la certeza de un gobierno y su partido que se sirvieron y han estado al servicio del crimen.

Se necesitó de un proceso de paz y de una jurisdicción especial para la paz (JEP) para que se hablara abiertamente de las atrocidades de los gobiernos uribistas. Ahora sí, caen en cuenta muchos colombianos porqué tanta oposición y persecución para la creación y funcionamiento la de la JEP. Los implicados sabían, que algún día serían descubiertos y expuestos al juicio de los colombianos. Este capítulo de la historia tiene que castigar este horror. Los partidos políticos que celebraban como un triunfo los homicidios, deben desaparecer del escenario público.

Los que ejecutaban la orden dan su macabro testimonio y ¿dónde está el coraje y los cojones de quienes daban las ordenes? ¡Cobardes! ¿Dónde está la procuradora de bolsillo que es tan diligente por estos días? ¿Dónde está el fiscal mediocre de bolsillo que ha tapado y tapado la corrupción de sus secuaces?, solo producen vergüenza, oprobio.

No entiendo cómo una nación que se ufana de ser cristiana católica y evangélica quiere regresar a gobiernos satánicos, cuando su prioridad es mantener el poder y sus riquezas a través del asesinato, el desplazamiento, el racismo, la miseria de millones de niños y familias. Es increíble, pero salen a protestar porque la mayoría de colombianos no queremos más violencia. ¡Hasta pronto!

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