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Apicultores de la cuenca del río Las Ceibas convierten la miel en motor de organización y conservación

En la vereda San Bartolo, ubicada en la cuenca del río Las Ceibas de Neiva, un grupo de 12 familias ha encontrado en la apicultura una alternativa de vida sostenible que fortalece la economía local y aporta a la conservación ambiental.

Luis Alberto Valderrama, junto a su esposa y sus tres hijos, es uno de los integrantes de la Asociación Tesoro de la Montaña, iniciativa que nació tras procesos de capacitación liderados por la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena – CAM y el Sena.

“Antes sacábamos la miel de manera esporádica, pero vimos que como asociación podíamos comercializarla mejor. Ahora, somos 12 familias que nos reunimos y vendemos miel. El nombre de la asociación surge porque para nosotros la miel es un tesoro, un tesoro que nos da la montaña”, explicó Valderrama.

Del consumo local al mercado verde

Gracias al proyecto Ceibas de la CAM, enmarcado en el Plan de Ordenación y Manejo de la Cuenca – POMCA del río Las Ceibas, los apicultores pasaron de vender miel a sus vecinos a participar en ferias, fortalecer sus colmenas y ampliar su mercado.

Javier Cardoso, profesional de la CAM, explicó que la apicultura en la zona se desarrolla dentro de la estrategia de producción de productos no maderables del bosque. “Buscamos incentivar el amor por las abejas, y por eso establecimos alianzas con el Sena para capacitar a los habitantes en producción de colmenas, reinas y sostenimiento de apiarios”, detalló.

Una pasión con obstáculos

Aunque el camino no ha sido sencillo, el entusiasmo de los apicultores ha sido clave para mantener la iniciativa. Alexis Tovar, representante legal de la Asociación, resaltó la importancia de los apoyos recibidos:
“En nuestros inicios estuvo muy presente el Sena, e igual de importante ha sido la CAM con el proyecto Ceibas. Hoy trabajamos con miel cristalizada, líquida, polen y néctar cool, una bebida refrescante saborizada con limoncillo y endulzada con miel de abeja”, señaló.

Herramientas para crecer

El fortalecimiento de la asociación también se refleja en la dotación de equipos especializados para la carpintería apícola, como certificadores a vapor y estampadoras de cera. Estos elementos no solo facilitan el trabajo de los apicultores, sino que les permiten generar ingresos adicionales con la venta de insumos para otros productores de la región.

Andrés Eduardo Quintero, integrante de la asociación, destacó que la nueva maquinaria abre la posibilidad de ampliar los apiarios y vincular a más personas al proceso: “Podemos aumentar la capacidad y suministrar materiales como cajones o ceras a otros habitantes de la zona. Así seguimos creciendo como grupo y apoyando a la región”.

Hoy, en la cuenca del río Las Ceibas, las colmenas representan mucho más que producción de miel: son símbolo de unión comunitaria, emprendimiento sostenible y protección de los ecosistemas. Un verdadero Tesoro de la Montaña que endulza la vida y fortalece la conservación.

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