Campoalegre, Huila – Hace más de dos décadas, Gloria Ramírez Cortés regresó a su tierra natal después de vivir 30 años en el extranjero, acompañada de su esposo italiano y sus tres perros. Lo que comenzó como un simple retorno se convirtió en una misión de vida: transformar la cultura de protección animal y sembrar un mensaje de amor en el corazón de los huilenses.
Nacida el 25 de abril de 1948 en Campoalegre, Gloria no tardó en abrir las puertas de su hogar a los más pequeños. Su casa, un refugio de creatividad, se llenó de risas infantiles mientras niños y niñas descubrían la música, el arte, el reciclaje y hasta la comida vegana. Allí pintaban, cantaban, cocinaban y hacían tareas bajo su cálida guía.

Pero su labor no se limitó a los humanos. Pronto, su espacio se llenó de criaturas necesitadas: un búho, una serpiente, gallinas, perros y gatos rescatados. Incluso extendió su ayuda a ancianos desamparados. Ante el creciente número de seres que requerían cuidado, Gloria y su compañero Gigi entendieron que necesitaban un lugar más grande. Así, en marzo de 2012, nació oficialmente la Fundación Cantoalavida, una organización sin ánimo de lucro que desde entonces trabaja incansablemente por el bienestar animal y social.
Un esfuerzo colectivo lleno de amor

La fundación, sostenida únicamente por donaciones, ha logrado mantenerse gracias al apoyo de voluntarios de todas partes del mundo: Corea, Australia, Estados Unidos, Inglaterra, Argentina, España, Portugal, Polonia, Alemania y, por supuesto, Colombia. Su enfoque es claro: el cambio real comienza desde la raíz.
- Protección animal: Realizan campañas masivas de esterilización y buscan hogares amorosos para perros y gatos, una tarea difícil pero necesaria.
- Educación y conciencia: Trabajan directamente con comunidades, promoviendo el respeto hacia todos los seres vivos.
- Ayuda mutua: Creen en empoderar a las personas para que sean parte de la solución.
“El cambio no viene de lejos, crece dentro”, repite Gloria, convencida de que solo con compasión y acción directa se puede construir un mundo mejor.
Hoy, a sus 77 años, Gloria sigue siendo un faro de esperanza. Su historia inspira a quienes creen que un acto de bondad, por pequeño que sea, puede transformar vidas. Y aunque los desafíos son muchos, su mensaje es claro: el amor y la solidaridad son la fuerza que mueve al mundo.
¿Quieres ser parte de este cambio? La Fundación Cantoalavida sigue necesitando manos y corazones que se sumen a su misión.