La Opinión De Néstor Pérez Gasca: La justicia en cuidados intensivos – Observo con abnegada preocupación el futuro de nuestra justicia la cual se ha caracterizado -desafortunadamente- por no ser muy pronta y eficiente. Creo que la mayoría de los colombianos que hemos sido usuarios o han estado involucrados en algún proceso judicial, pueden dar fe de lo complejo, demorado y retrasado que es este servicio público. Por una parte, están aquellos caprichos ególatras de algunos, empero, no todos, que intentan administrar justicia, actuando bajo lo que se conoce como el imperio de: “la jurisprudencia de baranda”, lo anterior, por ejemplo, como aquel escenario en donde algún servidor judicial o juez de la Republica quiere manejar a su antojo y no de manera objetiva y garantista, las normas y situaciones procesales.
Es importante resaltar que la finalidad del derecho procesal en general, y de los procesos en particular, es la realización de los derechos que en abstracto reconoce el derecho objetivo, con lo cual se busca la resolución pacífica de conflictos, y esto garantiza el cumplimiento del principio de la igualdad ante la ley. También no es menos importante obviar el artículo 228 de la Constitución que destaca que: en las actuaciones de la Administración de Justicia “prevalecerá el derecho sustancial”, lo cual confirma que el derecho procesal es un medio, el cual no debe ampararse en un excesivo ritual manifiesto.
Por otro lado, es evidente la desidia de los responsables (CSJ) de implementar, dotar, y capacitar para afrontar los nuevos retos a quienes valientemente están exponiendo sus vidas, trabajando a medias, intentando mantener impetuosamente la moral en alto, para no dejar morir esta justicia, ¡nuestra Justicia! que actualmente se encuentra en “cuidados intensivos”. He evidenciado el malestar de muchos servidores judiciales, algunos por el estrés que viene generando esta virtualidad, que tiene colapsado los correos electrónicos de atiborradas peticiones, otros se sienten inútiles y vulnerados en sus derechos toda vez que quien tenga 60 años, no pueden ni asomarse a un palacio de justicia, porque la orden inquisidora dada a los vigilantes es su expulsión, lo paquidérmico es que mucha de la gente que labora en la rama judicial supera esta jubilosa edad, y otros tantos son personas vulnerables dadas sus condiciones de salud que tampoco pueden acceder a sus puestos de trabajo, con lo cual estaríamos frente a una catástrofe judicial.
Entonces esperaron casi 4 meses para ahora venir a improvisar, implementando una infraestructura digital inservible y obsoleta, con protocolos de bioseguridad equívocos. Según expertos en los palacios de justicia se deben implementar uno protocolos de bioseguridad a fin de salvaguardar la salud e integridad de los servidores judiciales, pero con protocolos acordes al riesgo que genera su ejercicio laboral, pues no es lo mismo el riesgo de los trabajadores de la salud que están más expuestos al riesgo biológico.
Lo único bueno de esta crisis es que no creo que vuelva a escuchar la famosa frase que se funda en ninguna norma, esa frase dirigida directamente a atacar el tesón del litigante cuando se pretendía acceder a un expediente judicial: “El proceso está al despacho, no lo puedo mostrar”.