Opinión De Mario Benedicto Parra: La estupidez humana – El título de esta columna, que aparece como un poco ácido, es simplemente una expresión empleada por Albert Einstein, en la que se lamentaba de que “la estupidez humana no tiene límites”, con respecto a su inclinación y capacidad de autodestrucción. Y en nuestro caso, de proponer y hacer cosas insignificantes o no hacer nada, basta ver el abandono en que se encuentra el departamento del Huila
La pobreza en el Huila raya el 52% de la población y cerca del 18% se encuentra en la miseria según cifras que dio a conocer el DANE en los últimos días del mes de diciembre de 2020. Estos indicadores de pobreza que corresponden al año 2019, muestran que la economía colombiana estaba en retroceso antes de que llegara la pandemia.
El atraso del Huila es verdaderamente lamentable, preocupante; llevamos años esperando una infraestructura vial que mejore la comunicación con los departamentos hermanos y vecinos del suroccidente: Caquetá, Putumayo y Cauca. La doble calzada entre Neiva y Campoalegre, la vía Neiva-Villavieja-Desierto de La Tatacoa, el tramo de Pericongo, la vía Neiva- Palermo-Teruel-Íquira, la vía Pitalito-San Agustín, entre otras, están quedando en simples promesas y frustraciones.
Lamentablemente la forma como se administra el Estado actualmente, no deja de provocar, al menos, tímidas burlas. No se ha presentado un solo proyecto de ley trascendental, en los períodos de sesiones del Congreso en este gobierno. La mayor preocupación es condecorar políticos, homenajear municipios, celebrar aniversarios o cómo ultrajar la Constitución para permitir y propiciar la corrupción. Las llamadas leyes menores siguen siendo el grueso de lo aprobado y cuando sucede un hecho que llama la atención del país, no falta el congresista que dice lo vamos a solucionar mediante la presentación de un proyecto de ley. Los congresistas piensan que aprobando leyes en cantidades están pasando a la historia como los mejores, mientras tanto, evaden asuntos importantes como el empleo, la justicia, la salud, la pobreza, la corrupción, la inequidad, la educación, la reforma agraria integral, los campesinos, incluso el aborto. No falta el cenutrio que, ante la negligencia del legislador culpe a la Corte Constitucional de usurpar funciones del Congreso.
Como vamos, sólo falta que el Congreso someta a discusión la profundidad del escote o el largo de la falda, si se debe prohibir el cabello largo, los tatuajes o los piropos y me pregunto también admirado si aparecerá un proyecto de ley en contra del consumo de la morcilla, pues esta resulta ahora mala para la salud.
En el Huila no hay carreteras, solo trochas y en mal estado, sin embargo, se habla de la necesidad de promover el turismo. No nos digamos mentiras, como dicen en Campoalegre, ¿qué turismo pretendemos con vías llenas de huecos, troneras y cráteres? Vergüenza nos daría recomendar que visiten nuestra tierra con el pésimo estado de la infraestructura vial.
La calidad de vida en el Huila está desmejorando notablemente. Tan orgullosos que nos sentimos los huilenses con nosotros mismos y estos son los exiguos resultados que tenemos para mostrar y en vez de superar la pobreza nos estamos hundiendo en ella; en esto es responsable el gobierno central y su partido que han incumplido sus promesas y como siempre, tenemos que aguantarnos que nos traten como departamento de quinta categoría, hoy entre los más pobres de Colombia.
No es suficiente con prometer, se requiere cumplir y en esa medida mejorar la dignidad y la vida del pueblo huilense o seguiremos sumidos en la pobreza por causa de la estupidez humana, más pendiente de lo intrascendente, la politiquería, la polarización y encima, la ineptitud y la mediocridad de los gobernantes. ¡Hasta pronto!
Coda: Este es el país de las falsas promesas y también de los falsos positivos.